INMACULADA RODRÍGUEZ CALDERÓN, RESTAURADORA DE OBRAS DE ARTE
lleva 6 años cuidando del buen estado de las esculturas de Ceuta, para lo que, según afirma “aún queda mucho trabajo”. Quizá porque las instituciones tomaron conciencia de ello, le encargaron la misión de comenzar, en diciembre de 2008, una escuela taller en la que formar auxiliares de restauración escultórica. Ahora está al frente de otras diez mujeres y juntas desarrollan su trabajo en un taller situado en el interior de las Murallas Reales. La Próximamente presentarán su trabajo en el Ayuntamiento, en la antesala del Salón de Actos.
¿Han dejado como nuevas las esculturas?
La idea es que quede lo mejor posible, pero con la pátina de envejecimiento. Un restaurador estabiliza una obra de arte, pero lo que estároto ya está roto, y si se vuelve a quebrar, lo hará por ese dedo que ya estaba mal.
¿Así que no han renovado las esculturas?
En el trabajo de un restaurador se toca únicamente lo que estaba roto, y en ningún momento hay que invadir el original. Por eso es un trabajotan minucioso.
¿Recompensa ver el resultado?
Eso es lo que más desanima, porque el proceso es tan lento y una llega a ser tan perfeccionista que te olvidas de cómo estaba al principio. Por eso mismo está muy bien guardar los documentos gráficos de cómo te encontraste la obra, que es precisamente lo que se va a hacer en esta exposición.
¿Considera importante mostrar este trabajo al público?
A veces, el de restauradora es un trabajo poco agradecido, porque el resultado hace que pase desapercibido
y no se vea todo lo que se le ha hecho. Además, somos un poco de otro tiempo, nos recluimos en el taller, y cuesta salir. Pero es necesario explicar y que se vea cómo ha cambiado.
¿Cree que Ceuta está concienciada respecto a la conservación de su patrimonio escultórico?
Por una parte sí, aquí gustan mucho las cofradías y sus pasos, y cuando los restauras te lo agradecen. Pero hay una cierta dejadez, o desconocimiento, que hace que las cosas se dejen para última hora. Como ejemplo, algunos cuadros preciosos de la Catedral están negros por la humedad, y sería urgentísimo restaurarlos. También es cierto
que, cada vez, las cofradías son más conscientes de ello y acuden a los restauradores.
¿Cuál era el estado del Descendimiento?
Ya estaba mal de antes, y hace poco sufrió un accidente en el que se hundió el altar, así que la estructura estaba muy dañada. Además, las intervenciones, hechas por gente con muy buena voluntad pero pocos conocimientos, no habían sido muy acertadas.
¿En qué sentido?
Por ejemplo, en las capas de pintura, cada estatua tenía unas tres sobre la original, y con materiales no reversibles. Esa es la diferencia con un buen trabajo de restauración, en el que sí se usarían materiales reversibles y similares al original, en cuanto a color y textura. Por ejemplo, el color de las ropas de María Magdalena es anaranjado, pero la
última capa se veía de verde.
¿Se han encontrado alguna sorpresa en el proceso de restauración?
Había una capa negra en todas las esculturas, lo cual me hace pensar en la hipótesis de que el paso estuvo durante un tiempo decorado de luto. Es normal, puesto que representa a Cristo muerto, siendo bajado de la cruz.
¿Cómo es el trabajo del grupo, surgido de la escuela-taller?
Han estado un año practicando a la vez que estudiando, y ahora sí se les puede llamar auxiliares de restauración. A partir de ahora las resturaciones irán mejor y más rápido.